
Volver al sabor de las letras
como un soplido circular, que se repite.
La palabra encuentra su latido,
naufraga en esta boca tan ciega.
Inevitable goce y asfalto.
Me arriesgo a mencionar tu nombre en este nuevo silencio.
Me animo a invitarte hacia mí.
Mis venas rebeldes te señalan.
Oigo la textura del miedo en tu boca.
Sé que tus manos quieren que me quede.
Acá, en la cama de siempre.
La almohada con olor a mí. Que me esperará hasta que vuelva.
Será sólo una semana. Sólo una.
Y luego volverán los besos, las palabras, los silencios.
La certeza del regreso.
El temor a que nuestros ojos no puedan decidir nada.
Es sólo cuestión de tiempo.
El viento seguirá soplando.
Seguramente la luna será más luna aún.
Todo el mundo en una valija.
¿Existe algún avión capaz de hacernos sentir la distancia?
Cuando abras los ojos, estaré nuevamente ahí.
Con mi boca ciega y mis venas rebeldes.
El abrazo va a ser infinito.
