
Versión N°1
Casi imperceptible, minucioso, abrió la puerta y se acercó en silencio. Ella sabía que era él quien había entrado, no se dio vuelta para cerciorarse, podía oler sus pasos. También sentía a sus propios latidos retumbar. Sonaban tan fuertes que era capaz de escucharlos. Intentó anestesiarlos, pero fue imposible. Cuanto más cerca lo adivinaba, más se intensificaban. Estaba tan ansiosa. Había imaginado esa escena, pero desconocía que sus piernas no dejarían de moverse por debajo de la mesa.
Corrió la silla y se sentó frente a ella. Acercó su cara y la miró a los ojos. La atravesó.
Diez años más tarde, él mira televisión mientras ella escribe. Trata de narrar la historia de aquella tarde, en el bar. Cuando se besaron por primera vez. No puede recordar lo que se dijeron. Olvidó las palabras y los gestos. Sólo logra pensar en su cuerpo temblando y su corazón que se volvía cada vez más grande, que se agitaba. Después se levantó e hizo el desayuno. Llevó a sus hijos a la escuela y se fue a trabajar. Volvió a su casa caminando; a pesar de la distancia. Se sintió ridícula al maldecir al tiempo, pero fue la única excusa que se le ocurrió.
Versión N°2
Casi imperceptible, minucioso, abrió la puerta y se acercó en silencio. Ella sabía que era él quien había entrado, no se dio vuelta para cerciorarse, podía oler sus pasos. También sentía a sus propios latidos retumbar. Sonaban tan fuertes que era capaz de escucharlos. Intentó anestesiarlos, pero fue imposible. Cuanto más cerca lo adivinaba, más se intensificaban. Estaba tan ansiosa. Había imaginado esa escena, pero desconocía que sus piernas no dejarían de moverse por debajo de la mesa.
Abrió la puerta y sus pies se dirigieron directamente a su mesa. Aún estando de espaldas, podría reconocerla en medio de una multitud. Corrió la silla y se sentó frente a ella. Acercó su cara y la miró a los ojos. La atravesó. La desnudó. Los dos temblaban. Se olvidaron de sus nombres y de sus insomnios. Las palabras quedaron vacías. Sus bocas se animaron.
A pesar de las arrugas y de los vientos, ninguno de ellos olvidó su primer beso.
