
Un lago donde nada es verdad excepto tus ojos.
El ruido del no regreso conduce a aquellos paraísos vedados.
En medio de esta lejanía,
tan cierta como inventada,
descubrí que acá el aire es más aire.
Por momentos,
este remolino de absurdos
me hace temblar tranquila.
¿Será porque siento que aquí, en tus brazos, nada podría rasparme?
